¡Sálvese Quien Pueda! - Andrés Oppenheimer
COMENTARIO RESPECTO A LA CARRERA DEL ABOGADO:
De lo expresado por
Andrés Oppenheimer en su libro ¡Sálvese quien pueda!, es necesario decir que, a
rasgos generales nos enseña sin lugar a duda como la tecnología llegará a un
nivel inimaginable, hasta el punto de llegar a reemplazar varios trabajos que
hoy en día se realizan en oficina, como lo hacen los abogados, contadores,
médicos, banqueros, ejecutivos de empresas, periodistas, entre otros, por medio
de robots, páginas en navegadores propios o superiores a los que conocemos en
nuestros días.
Pero, enfocándonos
en lo que es a conveniencia nuestra, en relación a la carrera del abogado, me
ha dejado deliberando en varias cosas, para empezar, en el hecho que se
describe ahí la aparición de un robot que con los años se volverá en toda una
normalidad y que sería anticuado no contar con ello.
Desde mi punto de
vista, nos vamos a ver obligados a poder adecuarnos a la nueva tecnología,
porque nace de una necesidad de hoy en día, como bien se menciona en el libro,
muchas veces aquellos que tienen abogados o logran una asesoría legal, son
personas que tienen un poder adquisitivo, un grupo selecto que pueden acceder a
ella.
Por otro lado,
considero que la tecnología descrita, ya aplicada en países como, Estados
Unidos, Gran Bretaña o Australia, son calificados como “desarrollados”, dudo
mucho que nuestro amado país sea uno, donde esa tecnología podría llegar a un
corto plazo, de hecho, pienso que tal vez, si llegase a pasar, sería en un
plazo muy lejano, no se podría aspirar a ello si hay muchos rincones de nuestro
país que no cuentan ni con una red de internet o de telefonía móvil.
Sin embargo,
suponiendo llegamos a ese nivel, porque es ineludible, como lo diría Silow, de Fox Rothschild
citado en el texto: “Los cambios son inevitables y hay que tener la mente
abierta a todo.” En vez de verlo como
una amenaza lo supondría de gran ayuda para acabar con las cargas procesales,
la corrupción, la demora en los procesos judiciales, el tener una base de datos
importante para poder desarrollar bien los casos, entre otros. Además, como señala el libro, “siempre existirá
esa necesidad de contratar abogados humanos para interpretar leyes con
reformas, o anticiparse a las modificaciones en las leyes”, así como argumentar
ante los tribunales.
Por consiguiente, si dejan de existir las oficinas
que se dediquen exclusivamente a la abogacía, a la contabilidad o a otras
profesiones afines, debe ser así, ese estudio multidisciplinario deberá estar
incorporado con los mejores profesionales, aquellos especializados, y que
realmente lo deseen.
En definitiva, la historia, la
sociedad, sin lugar a duda evoluciona con el tiempo, con ella nosotros los
profesionales o futuros profesionales en la carrera del abogado, también
debemos seguir esa línea, preparándonos para los nuevos retos y aquellos pocos
que se rehúsen a ello, tendrán que hacer uso de esas tres palabras como bien el
título del libro hace alusión, ¡sálvese quien pueda.!

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